La Asociación Médica Americana reconoce el alcoholismo como una enfermedad que puede ser controlada pero no curada. Uno de los síntomas que la determinan es el deseo incontrolable de beber. Un alcohólico es aquél cuya bebida causa un problema continuo o creciente en cualquier aspecto de su vida. Si el alcohólico continua bebiendo, la compulsión de beber empeorará. El único método de detener el alcoholismo es la abstinencia total. La mayoría de las autoridades en la materia, están de acuerdo en que, aún después de años de sobriedad, los alcohólicos nunca más pueden controlar su modo de beber.
Existe toda clase de personas alcohólicas. La mayoría tienen familias, amigos y trabajos. Funcionan relativamente bien en general, pero la bebida afecta alguna parte de su vida, ya sea socialmente, en el lugar de trabajo o dentro de la familia.
A menudo las tres áreas son afectadas de alguna manera.
Hoy en día existen muchos tratamientos exitosos para combatir el alcoholismo. Alcohólicos Anónimos es el mejor conocido y es ampliamente reconocido como el más efectivo. La naturaleza de esta enfermedad es que sus víctimas no reconocen estar enfermas. Por lo tanto, la esperanza de obtener la recuperación descansa en la habilidad de los enfermos en reconocer que necesitan ayuda, en su deseo de dejar de beber, y su voluntad de entrar a un programa de recuperación como el de Alcohólicos Anónimos.